martes, 26 de enero de 2021

El Crimen de la Escalera


 

                       El Crimen de la Escalera

 

 

El cuerpo de Emiliano Montero se encontraba boca arriba encima de un montón de hierros viejos de los cuales, dos cabillas oxidadas, le atravesaban el cuerpo. Sus manos aferradas a una escalera de aluminio situada a lo largo de su cuerpo. Todo indicaba que había sido un accidente. Sin embargo, después de que el Inspector Pelly observó toda la escena detalladamente, sospechó que había sido un asesinato. Preguntó la posible hora de la muerte al forense y le indicó a los técnicos los lugares donde necesitaba que buscaran huellas.

La hija de la víctima, Sonia, se encontraba dentro de la casa llorando.

– Señora, la acompaño en los sentimientos. Siento tener que hacer algunas preguntas ahora, pero es necesario.

– ¿No fue  un accidente? Se lo decía siempre, “papá no te subas encima de la caseta”. Era muy testarudo.

– Sí, parece un accidente, pero tenemos que confirmarlo. ¿Qué hacía su padre encima de la caseta?

– Él guardaba cosas viejas que se encontraba en la calle. Decía que en cualquier momento eran necesarias.

– ¿Cómo encontró a su padre?

– Me llamó a la oficina y me dijo que viniera cuando terminara que tenía que decirme algo. Lo encontré ahí dónde usted lo ve – dijo sollozando

– ¿Cuándo llamó?

– Como a las nueve. Estaba merendando.

– Gracias.

 Se fue para la oficina y esperó que los integrantes de su equipo le trajeran lo que había pedido. Mientras, revisaba sus anotaciones sobre la escena. Sabía que no era un accidente. Por las marcas de la escalera en la tierra, se podía calcular el ángulo con respecto a la pared y de acuerdo a ése ángulo era imposible que cayera hacia atrás. Algo o alguien, lo empujó. Tenía que seguir averiguando.

El señor Montero había fallecido a las doce del día aproximadamente. La muerte instantánea se produjo por la perforación de un pulmón y el corazón. La escalera fue empujada de manera que cayera encima de los hierros. El asesino planeó todo para que pareciera un accidente. ¿Quién deseaba su muerte? Su hijo Robin estaba enfadado y distanciado de él. Eduardo su socio en la Empresa, había discutido fuertemente cuando cerró el negocio, por no estar conforme con la división de valores, y su ex yerno lo culpaba a él de su divorcio y el despido de su Empresa. Sin embargo, se encontraron unas huellas en la escalera que no era de ninguno de ellos ni tampoco aparecía en la base de datos.

Todos los sospechosos fueron entrevistados y todos tenían coartadas. No obstante, el Inspector pensó que alguno de los sospechosos contrató a alguien para cometer el crimen.

Se revisaron todas las llamadas realizadas y recibidas por los sospechosos, por la señora Sonia y por el señor Montero. Se llegó a la conclusión que había otro sospechoso no identificado y que había que detenerlo para ser interrogado.

 

– Señor Contreras, dígame su relación con Emiliano Montero y Sonia Montero.

– Ninguna.

– Sin embargo usted habló con la  Sonia Montero, cinco veces y dos veces con su padre, el señor Montero.

– Es que soy cacharrero. La señora me llamó para que fuera a su casa a recoger algunos hierros que su padre tenía.

– ¿Por qué la señora Sonia Montero quería que usted asesinara a su padre? ¿Cuánto le dio?

– No he matado a nadie. Solo fui a buscar la chatarra.

– Usted está ilegal. No tiene documentación y sabemos que es difícil para un indocumentado sobrevivir en este País. Es capaz de hacer cualquier cosa porque tiene una familia que mantener.

– Sí, pero no maté a nadie.

– La señora Sonia habló con usted para que ejecutara el crimen, pero todo debía aparecer como un accidente. Tenía que presentarse en su casa y decir a lo que iba. El señor Montero llamó a su hija para preguntarle si era cierto que usted iba recomendado por ella. Sin que se diera cuenta usted iba colando las cabillas entre los hierros que iban recolectando de manera que fuera mortal. Usted se subió al techo de la caseta y le dijo al señor Montero que subiera para que le indicara los que iba a bajar. Cuando iba por la mitad, usted rápidamente empujó la escalera con una viga, para que cayera justo encima de los hierros. La señora Sonia ha confesado. Dijo que lo contrató con ese fin y hasta le dio la idea –mintió el Inspector.

– Sí, es cierto. Había pedido un préstamo a la Empresa donde ella trabaja y no tenía como pagarlo. Se estaba venciendo el plazo dado de seis meses. Entonces me propuso eso. No quería hacerlo, pero me anulaba el préstamo y además me pagaba  cinco mil dólares.

 

– Señora Sonia Montero, está arrestada por el asesinato de su padre. El señor Contreras ha confesado.

– ¿Le va usted hacer caso a ese pordiosero y delincuente? ¿Cómo se le ocurre que yo mate a mi propio padre?

– Su Empresa en realidad es una tapadera que se dedica al lavado de dinero. Su padre la descubrió y amenazó con denunciarla si no cerrabas la Empresa. No podías permitir que eso sucediera .Usted tiene varios indocumentados trabajando. Uno de ellos habló para que le diera un préstamo a su amigo Contreras y usted, se lo dio con la condición que tenía que pagarlo en menos de seis meses de lo contrario lo enviaría a los Federales. Cuando su padre lo llamó para decirle que te iba a denunciar, recurriste rápidamente a Contreras. No podías permitir que tu padre te arruinara tu “negocio”. Estabas segura de que no podías ser sospechosa, pero calculaste mal.

 

Pcfa

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 15 de enero de 2021

El Eclipse Lunar


 

 

                                El Eclipse Lunar

 

Salvador salió para el patio a admirar el eclipse de Luna. Le fascinaba las fotos que había visto en varias ocasiones, pero nunca había presenciado un evento en directo. Al salir se le acercó un bigotudo con sombrero de pico y le dijo que si quería que lo llevara a la Luna. ¡Encantado! Dijo y entonces bajó una lechuza gigante. Se subieron a ella y volaron hacia la Luna. El niño estaba extasiado observando las estrellas y la Tierra. Volaron a lo largo de un arcoíris inmenso cambiando de una franja de colores a otra, mientras a su lado dos estrellas bailaban un vals entre las nubes. La Luna apenas se podía apreciar. Era un disco oscuro. Sin embargo el parpadeo de las estrellas con sus colores brillantes, las nubes formando figuras de animalitos y el viento interpretando lindas melodías era lo hermoso de esa noche fantástica. El bigotudo se quitó el sombrero y le enseñó la Luna. No, gracias. Es más hermoso todo lo demás. Entonces el hombre le dijo: “La belleza no está en lo que nos parece hermoso. La belleza está en todas partes porque el Universo, desde un grano de arena hasta las Galaxias, son bellas”

La lechuza bajó hasta el tejado de la casa de Salvador y el hombre del sombrero de pico lo ayudó a bajarse.

¡Felices sueños!

 

 

Pcfa

Siempre en la Oscuridad


 

                             Siempre en la Oscuridad

 

Risas rodando calle abajo, fuegos artificiales pintando la noche con colores variados, cabezones, carrozas, todo invisible para una Princesa encerrada en su castillo. A su ventana llega el olor a pólvora y nada más. Sus finas manos se aferran a la reja. Su mente transforma todo en algo distinto, algo que le da miedo y aprieta con fuerza los barrotes, algo que le ocurrió un verano cuando era una niña.

 

Iba de la mano de su madre, observando todo, descubriendo el Mundo como todos los niños. Un muñeco de peluche, un pomo de perfume, una ropa de bebé, un paquete de galletas, todo lo observaba. Era la primera vez que disfrutaba de un recorrido por un Centro Comercial.

Hacía apenas una semana que habían llegado procedente de un país donde la miseria era mucho más grande que un supermercado, donde las muertes por enfermedad y hambre eran algo cotidiano. Vivian en una cabaña de barro en las tierras áridas, tratando de sobrevivir entre el clima adverso, la falta de alimentos y las bandas de asesinos que exterminaban todo a su paso.

Un día llegaron varios hombres armados, le robaron lo poco que tenían  y mataron a sus padres. Ella sobrevivió gracias a que se escondió debajo de un montón de paja. A los pocos días, fue encontrada en muy malas condiciones en el desierto, por una mujer que trabajaba en una ONG. Ella se encargó de llevarla a su país después de haberla adoptado.

Para la niña todo era maravilloso y quería a su madre adoptiva como si fuera su propia madre, aunque hacía pocos meses que se conocían y no era para menos, recibía todas las atenciones y cuidados para ser feliz. Le habían comprado muñecas y otros juguetes con los que pasaba la mayor parte del tiempo.

 

Ese día, se desprendió de la mano de su madre adoptiva para subirse a un caballito al cual ponerle una moneda, cabalgaba. La señora puso la moneda y la niña comenzó a navegar por el extenso desierto de su país. Su caballo corría mas que una Gacela o una Palanca y de pronto sintió un fogonazo fuerte en la cara que la derribó de su caballo. Una explosión, cerca de donde ella se encontraba, había arrebatado la vida de varios clientes y heridos a otros cuantos.

Al poco tiempo su madre adoptiva fue dada de alta y no se separaba de la niña en el hospital. Después de varios meses y varias intervenciones pudo volver a su casa.

Desde entonces, su Mundo no es el de nosotros, es distinto. Es un mundo silencioso e invisible. Donde solo siente el ruido de las caricias y ve el cariño de las personas.

 

Pcfa

 

 

 

La Muñeca Encantada


 

                                      La Muñeca

En un barrio pobre de Quito, Ecuador, vivía Maritza, una hermosa niña cuyos padres se buscaban la vida buscando cosas para luego hacer varios tipos de objetos y venderlas en algún mercadillo, pero no como el Mercadillo del Panecillo ni el del Otavalo sino, en el Mercado Plaza Foch.

Maritza no nació con la humildad de sus padres y por el contrario detestaba la vida que llevaba por lo cual los culpaba. Su madre hacía todo lo posible para que ella se sintiera bien y trataba de invertir parte de sus exiguas ganancias en comprarle algún vestido o par de zapatos que ella en la mayoría de las veces rechazaba por ser, según ella, cosas de shuart, nacionalidad indígena amazónica que habitan entre las selvas y llanuras de Perú y Ecuador.

Cierta noche, su madre le trajo una muñeca. La miró y después de decir que era horrorosa, la tiró en un rincón y se acostó enfadada, diciendo que nunca le traían nada bueno.

De madrugada la niña se levantó para ir al baño  sintió unos sollozos. Pensó que era su madre. Miró para el lugar que dormían sus padres y comprobó que no era ella. Entonces se fue guiando por los sonidos emitidos por alguien que lloraba y se quedó paralizada cuando vio que la muñeca lloraba. Las lágrimas le salían de sus ojitos como si fuera una niña de verdad. Se le acercó y le preguntó el porqué de su llanto.

– Nadie me quiere –dijo sin dejar de llorar

– Normal que no te quieran. Eres fea y la ropa que tienes te hace más fea todavía –dijo Maritza con arrogancia.

– Sí, lo sé, pero yo no tengo la culpa. Yo era una niña como tú y vino una bruja muy mala y sin motivo me convirtió en muñeca.

– ¿Piensas que voy a creer esa estúpida historia?

– No quiero que la creas. Solo necesito que me lleves al Hospital  Eugenio Espejo.

– ¿Por qué a ese lugar?

– Porque yendo a ese hospital puedo ser niña otra vez.

– No me interesa que seas niña o muñeca. Me da igual. – dijo con desprecio

– No te he dicho que soy hija de una de las familias más ricas de Quito y mis padres te recompensaría con grandes regalo digno de una aristocrática familia.

Maritza vio la oportunidad de salir de aquella asquerosidad, como ella le llamaba al lugar donde vivía y convertirse en una niña rica.

– Si me mientes te prenderé fuego.

Esa madrugada la niña cogió a la muñeca y se fugó de la casa. El Hospital estaba oscuro, pues hacía años que estaba en reparación. La muñeca la fue orientando por donde tenía que entrar sin ser vista. Llegaron hasta un pasillo desierto y de poca luz y de pronto cayó un rayo. La niña quedó media inconsciente y al volver en sí pudo observar que la muñeca no estaba. Se marchó maldiciendo porque había sido engañada.

Al día siguiente el padre llegó contento y dando saltos de alegría. Se había sacado la Lotería por un cupón que se encontró en la calle. Maritza estaba contenta, pues su padre compró una vieja casa en un buen barrio de Quito y le compró ropas y zapatos que jamás había tenido. La casa comprada fue reparada, menos el ascensor que funcionaba perfectamente y gracias a ello pudieron subir sin dificultad todos los muebles que iban en el segundo piso.

Cierto día, Maritza entró al ascensor y no salió. Sus padres desesperados buscaron por toda la casa y no la encontraron. Hicieron la denuncia y la niña no apareció. Al poco tiempo vendieron la casa y se mudaron para otra pequeña.

Los nuevos inquilinos de la casa enseguida tuvieron la sorpresa de una aparición fantasmal. La señora de la casa se encontró a una niña dentro del ascensor. Le dijo a su esposo que su mirada era triste y que salió asustada. El esposo no encontró nada, pero cada cierto tiempo aparecía la niña y desaparecía. Unos dicen que era Maritza y otros que era aquella muñeca que desapareció en el Hospital.

 

Pcfa

 

 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Elixir de mi Ser (poesía)


 

                        Elixir de mi Ser


            Dicen que no soy poeta ni tampoco escritor.

Estoy de acuerdo. Les doy toda la razón

Soy un pobre tonto que escribe sin ton ni son.

Dicen que la liebre y el águila son enemigas.

Es tontería cada uno busca su comida.

El árbol echa raíces debajo de la tierra,

Busca la altura, busca el aire.

Brinda frutos y sombra sin discriminar a nadie.

El hombre derriba el árbol aunque no quiera.

Cada cual busca vivir a su manera.

El río corre contento hacia el mar

El mar le abre los brazos pero quita su sabor.

¿Cómo puedo ser poeta si hablo de dolor?

¿Cómo puedo ser poeta si escribo de traición?

Canta el Jilguero desde lo alto de una rama,

los estorninos interpretan un vals en el cielo

El loro está tranquilo porque no puede hacerlo.

Sale la Luna, unas veces entera y otras un pedazo

Las estrellas la acompañan sin hacerle mucho caso.

Mientras en un banco se sienta un anciano.

Su mirada hacia la Luna y un bastón en sus manos.

Recuerda los árboles, recuerda sus raíces

La muerte que estuvo cerca de sus narices,

El jilguero que cantaba y los estorninos

De liebres y águilas, de poetas y escritores

De ríos y el mar que lo llevó a su destino

De tristezas y alegrías, de odios y amores.

No puedo ser poeta ni tampoco escritor.

Soy un pobre tonto que escribe sin ton ni son.

 

Pcfa

 

 

 

 

 

 

lunes, 28 de diciembre de 2020

Ida y Vuelta (poesía)


 

      

 

 

       Ida y Vuelta

 

 

Vuela el águila a través del tiempo

Brotaran los recuerdos como plantas silvestres

Nada es como soñaste

Nada es como lo siento.

Coraza de acero que envuelve el silencio

Pies que arrastran olvidadas aceras

Alentar con palabras misioneras

Que son llevadas por el viento.

Nubes y sol, lluvia y calor

Alegría y tristeza,

Cansancio, pereza

Odio y amor.

Volará el águila a través de los mares

Habiendo visto todo y sin haber visto nada

Bate sin fuerza sus alas

No son las mismas de antes.

 

Pcfa

 

 

 

 


domingo, 27 de diciembre de 2020

La Mujer del Bolso Rojo


 


                     
                          La Señora del Bolso Rojo

 Marlon era conductor de esa ruta desde hacía tres años. Casi siempre las mismas caras en un recorrido monótono solo interrumpido por las mismas paradas. Además, él había pedido el turno de noche por su “tranquilidad”.

Un lunes por la noche subió al ómnibus, una señora que le llamó la atención. Era rubia, colgaba de su hombro un bolso rojo, llevaba prendas de oro y un sombrero que solo le permitía ver unos lindos labios rojos. Enseñó un “Pase a bordo” y se sentó en uno de los últimos asientos. Le extrañó porque no era normal que a esa hora viajaran en autobús señoras solas, bien vestidas y con joyas, pero en el Mundo hay de todo. La señora se bajó en la última parada.

Al siguiente lunes y a la misma hora, volvió abordar el ómnibus, la señora del bolso rojo. Hizo el mismo recorrido y así lo hizo durante varias semanas hasta que una noche no apareció.

Al conductor del autobús no se le quitaba de la mente aquella misteriosa mujer y comenzó a indagar. Comenzó por el lugar donde terminaba el recorrido preguntando a las personas mayores que habían vivido toda su vida en esa zona. Un anciano le dijo que le sonaba de algo esa mujer, pero no recordaba de dónde. Luego comenzó a indagar en la zona donde ella cogía el transporte. Estaba cansado y entró en un bar a tomar una cerveza. El lugar era un local que servía de encuentro a actores, cantantes, poetas y escritores y sus paredes estaban llenas de imágenes de personas y lugares del ámbito cultural. Le llamó la atención la foto en blanco y negro de una señora con sombrero. Le preguntó al dependiente y éste le contestó que se trataba de la actriz Blanca Stirzo que él no la conoció porque cuando murió era un niño.

Al día siguiente entró en la Biblioteca Municipal y buscó información sobre la señora Stirzo. Cincuenta años antes, Blanca Stirzo era una cantante de ópera casada con un magnate del automóvil y dueño de todas las líneas de autobuses de la ciudad. El marido siempre la esperaba en un flamante Cadillac para llevarla a casa después de su actuación. Una noche salió y su esposo no estaba. Entró a la cafetería situada frente al teatro y se tomó varias copas de whisky. Era tarde y a esa hora apenas circulaban taxis. En ese momento pasó un ómnibus y se fue en él sin saber para donde iba. Al final del trayecto se bajó mareada. Al otro día su cadáver fue encontrado. Le habían dado varias puñaladas y despojada de todas sus valiosas prendas.

Marlon se quedó asombrado. ¡La había llevado, varias semanas, en su ómnibus!

 

Pcfa