viernes, 8 de julio de 2016

Recuerdos en el Banco







                



                                                    RECUERDOS EN EL BANCO


         

Estaba sentado en un banco frente al mar, apoyando su barbilla en el bastón. Su mirada había salido de sus ojos pero quedaron congelada en un punto inexistente para dar paso a una avalancha de pensamientos.

Su bebé pegado a su pecho y sentía los latidos de su pequeño corazón. Le pasaba suavemente su mano por su espalda mientras la madre descansaba, agotada de mecerlo, acariciarlo y revisar su temperatura corporal durante gran parte de la noche

Qué alegría cuando su hijo recibía buenas calificaciones! Cómo lo estimulaba cuando no salía tan bien en sus deberes, Qué contento se puso cuando fue nombrado director de Empresa!

Su padre nunca había sido así con él. Nunca le dio un beso o un abrazo. Nunca lo vio feliz por su felicidad. Sin embargo estuvo junto a él en su lecho de muerte varios días apretando su mano como para traspasarle vida.

Miró hacia el lado y dijo: “Hijo, no sabes lo que es sufrir por carecer de amor. Te fuiste enfadado con nosotros hace ya.. no sé cuantas primaveras. Mi esposa me dijo que era insensible porque me senté en el sofá a leer el periódico. Pero sabes qué? Era para que no viera mis lágrimas correr por las mejillas. No me digas nada. Tú eres mi hijo y te amo. No sabes que amargo se vuelve el camino de la vida cuando no te acompaña el amor”

Se levantó con dificultad y después de dar algunos pasos, observó por última vez el banco vacío. “ “No, no lo sabes, hijo mío”








Pedro Celestino Fernandez Arregui

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