martes, 24 de noviembre de 2020

En la Sombra


 

                                         En la Sombra

 

–Aquí, como todas las mañanas, compartimos con ustedes la mejor música mexicana y complaciendo a los oyentes, hoy nos llama Mariela Fouché desde Ciudad Jardín. ¿Qué desea Mariela?

–Deseo felicitar a mi novio Leonardo Gandía con la canción “Allá en el Rancho Grande” de Jorge Negrete”

        Pues aquí le ponemos esa canción que tanto cantaban nuestros padres.

En un pequeño poblado un joven escuchaba esa canción. Al terminar de escucharla, tomó su auto y se dirigió hacia una finca situada cerca de la capital.

¡Buenos días! Soy el Duque. He venido por el encargo.

La joven se retiró, sin decir palabras y le entregó un paquete.

        ¡Gracias! Hasta luego!

Después de recoger el paquete se dirigió a la capital. Aparcó en una calle oscura de las afueras. Se bajó del auto, abrió el maletero, tomó un destornillador y cambió la matrícula por otra que traía. Luego se sentó en el asiento trasero y desenvolvió lo que aquella joven le había entregado. Lo dejó de tal manera que desde su puesto de conductor podía cogerlo.

Sabía de antemano todo lo concerniente a la misión que iba a realizar. Aparcó el auto a una distancia prudencial del Palacio Presidencial. Desde allí no despertaría sospecha y lograría su objetivo. Cogió el lanzacohetes RPG-7 y apuntó hacia la oficina del Presidente. Disparó y se marchó apresuradamente.

        ¿Qué fue esa explosión? –le preguntó la madre cuando llegó a la casa.

        Nada, madre. Debe haber sido algún cohete de fuegos artificiales.

Pocas semanas después, el joven escuchaba el programa musical de su preferencia.

        Hoy nos llama una joven, desde Las Barrancas, que quiere felicitar a su padre por su cumpleaños. ¿Su nombre, por favor?

        Lucrecia Pérez

        ¡Bien, Lucrecia! ¿Con que canción quiere complacer a su padre?

        “La Tertulia” por Pedro Infante.

        Pues bien, complaciendo a Lucrecia, “La Tertulia”

Al otro día temprano el joven tocaba a la puerta de Julia Montenegro. Le abrió la puerta un señor de unos 80 años

        ¿Qué desea?

        ¿Esta es la casa de Julia?

        Si, señor.

        Yo soy el Duque. Vine por el encargo.

El señor se retiró y poco después regresó con una bolsa de tela conteniendo algo pesado.

        Tenga cuidado, Duke

Esta vez se trataba de volar un puente. Siempre con la “mercancía” se le explicaba el objetivo. Luego de cumplida la tarea, regresaría a la casa y luego, como todas las mañanas escucharía el programa radial de música mexicana que le revelaba el lugar donde tenía que buscar los medios para los atentados.

 

Pcfa

 

 


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